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  MISMIDAD Y OTREDAD EN LA REALIZACIÓN DOCUMENTAL


Buscando una identidad en tierra de los antiguos
por Jorge Falcone

"De la piel hacia fuera, sabemos,
y sabiendo nos domiciliamos en el mundo,
nos sentimos entre las cosas como si estuviéramos en casa,
en el domo, nuestro domicilio.
¿Y qué pasa de la piel para adentro?"

Rodolfo Kusch
("Geocultura del Hombre Americano")

Introducción al oficio de curiosear orígenes y destinos

Toda conducta humana carece de inocencia. Con esta premisa abordé, en los tempranos 60s mi vocación por el cine documental, realizando en mi ciudad natal un inolvidable seminario con Jorge Prelorán, discípulo argentino del gran etnógrafo francés Jean Rouch y creador de las etno-biografías cinematográficas ("Medardo Pantoja, el pintor de la puna", "Damasio Caitruz y los araucanos de Ruca Choroy", etc.); integrándome más tarde al taller de cine de Gerardo Vallejo (Grupo Cine Liberación), deslumbrado ante la visión y revisión de su imperdible documental "El camino hacia la muerte del Viejo Reales" (1968), para viajar juntos a la Quebrada de Humauaca (Jujuy), a mediados de los 80s, a filmar el Tantanakuy infantil, celebración ancestral de los artesanos luthiers de la zona, producida por el notable charanguista Jaime Torres; y ahora coordinando un taller de video documental integrado por estudiantes secundarios, hijos -en su mayoría- de trabajadores rurales oriundos del norte argentino, experiencia que motiva las reflexiones que deseo exponer a continuación.

Sucinto repaso del arte de documentar mediante el cine

Desde el Bisonte de Altamira hasta el programa Photoshop, la humanidad no ha podido resistir la tentación de documentar su devenir. En el acto fundacional del cinematógrafo, como no podía ser de otro modo, la mirada de Einstein chocó con la de Merlín. En efecto, fue en el propio Día de los Inocentes de 1895 cuando los inventores Lumiére conocieron al imaginero Meliés. Ellos ensayarían luego el camino del noticiero. Más adelante, desde las frías estepas rusas trascenderían las hazañas de David Kauffman, ese gran experimentalista censurado por la burocracia stalinista que se haría llamar Dziga Vertov. Entre las dos guerras mundiales crecería en el Reino Unido la tensa relación entre Robert Flaherty y John Grierson, acaso representativa de similar tensión entre lo exótico y lo social, entre paternalismo y solidaridad. A propósito del primero -y ya que numerosos especialistas lo consideran el pionero del género en cuestión- conviene repasar algunos conceptos alusivos, pertenecientes al antropólogo tucumano Adolfo Colombres. En su canónico tratado "Cine, antropología y colonialismo" (Ediciones del Sol / CLACSO, 1985), el estudioso sostiene: "Con respecto a Moana of the South Seas (1923-1925), Flaherty declaró que no le interesaba la decadencia de esos pueblos como consecuencia de la dominación blanca. Su fin era mostrar la originalidad y majestuosidad de los mismos 'antes de que los blancos anularan no solamente su personalidad, sino a los propios pueblos, ya en vías de desaparición'. Su actitud ratifica tal condena, considerándola fatal, inevitable. No se trataba de ayudar a estas sociedades, sino de rezarle un responso. Vemos entonces que, al igual que la antropología, el cine antropológico es desde sus comienzos connivente con el colonialismo".
Ya en los convulsivos 60s, ora desde algunas experiencias encaradas por Godard en las postrimerías de la nouvelle vague, ora desde el Nuevo Cine Latinoamericano, el documental transita de un hacer SOBRE "el otro" a un hacer CON "el otro". A partir de una Revolución Digital plenamente vigente, el contradictorio escenario que nos propone el Siglo XXI está signado por un derrumbe de la fe en la imagen (Tom Hanks estrecha su diestra a Kennedy) así como por la proliferación de minúsculos, dúctiles y portabilísimos equipos de registro que cada vez nos ubican más cerca de un cine verdaderamente autógrafo ("La dignidad de los nadies", Fernando "Pino" Solanas).

Un taller donde todos nos preguntamos quiénes somos

En el marco de sus actividades político-culturales, el Movimiento de Documentalistas al que adscribo incluye los Talleres Documentales de Base, experiencias de trabajo conjunto con movimientos sociales, encaradas -hasta la fecha- junto al Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza, el Movimiento Plátano de Marcos Paz (cuyos enclaves se encuentran hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires) y la Agrupación "María Claudia Falcone" de La Plata (que desarrolla sus tareas al sur de la mencionada provincia).

El taller de video documental que tuve a cargo en la localidad de Arana, Partido de La Plata, recibe el nombre de "Valles Calchaquíes" -el mismo del comedor comunitario que le presta sus instalaciones- en homenaje a la inquebrantable lucha que los bravos indios de aquella cordillera del norte argentino (de la que provienen muchos trabajadores y trabajadoras rurales, padres o parientes de nuestros talleristas) mantuvieron contra el invasor español, comandados por el aguerrido cacique Don Juan Chalimín desde el año 1630 hasta 1643. Este notable jefe indio venció en numerosas oportunidades a las fuerzas de ocupación españolas. Se lo conoció también con el apodo de El Tigre de los Andes. La muerte lo encontró luchando por la libertad de su pueblo, fue descuartizado, y cada parte de su cuerpo se envió a distintas regiones del país con el fin de escarmentar a sus seguidores.

Durante la primera mitad del corriente año este taller impulsado con el fin de indagar nuestras raíces culturales se dedicó a interiorizarse sobre los pormenores del fenómeno cinematográfico, acopiar los recursos expresivos básicos del nuevo lenguaje, y visionar copioso y diverso material del género. Cabe destacar que, siendo sus integrantes particularmente tele y cyber-adictos, como ocurre con frecuencia, hubo que conjurar -en principio- la tentación de hacer ficción. Y particularmente una ficción tan alienante como la posible invasión de platos voladores a la zona semi rural que habitan los talleristas. Hasta hace poco, dicha tendencia involucraba a la mayoría de los estudiantes de cine del país. Así, en los primeros encuentros, algunos documentales exhibidos con el fin de divulgar las luchas cotidianas de nuestro pueblo y sus nuevas formas de organización, fueron generando las siguientes devoluciones.

"Río Arriba" (Mención VI Festival Nacional de Cine Documental 2004), de Ulises de la Orden. Documental registrado en nuestra región andina, que sigue la expedición de un joven documentalista empeñado en profundizar su conocimiento sobre un abuelo terrateniente, valorado al interior de su familia como paladín del desarrollo:

"Sería muy loco estar en lugar de ese tipo que salió a dedo y a pié hasta el lugar donde su abuelo producía caña de azúcar, con esa idea que su abuelo había sido una gran persona y llegar a conocer los descendientes de los que trabajaban para el abuelo de él. Tanto camino recorrido hacia el sur valió la pena recorrerlo porque conoció el lugar donde vivían y como vivían los norteños de esas tierras, conocer sus costumbres, los tratos que usaban para obtener recursos necesarios para mantenerse, saber que preferían trabajar sin patrón y lo mas importante descubrir o enterarse que el que fue el abuelo era un cagador que explotaba y exploto a decenas de campesinos pobres. Lo que dijo el protagonista al final del documental 'TODO LO QUE SUCEDE RIO ARRIBA TIENE QUE BAJAR' "

Walter Carabajal

"Toro es" (Premio "Mejor Tratamiento Estético" VI Festival Nacional de Cine Documental 2004), de Natalia Bacalini y Maximiliano Ezzaoui. Documental referido a un antiquísimo ritual de tauromaquia celebrado en la localidad de Casabindo, Jujuy, en el norte argentino:

"Me pareció un documental muy bueno por que yo en particular soy de la provincia de Jujuy, no precisamente de esos lugares en el que se firmo el documental pero pertenezco a ese territorio. estoy aquí por temas de estudio y me llamo mucho la atención algunas cosas de lo que vimos, por ejemplo como veneran a la virgen, no pensé que era de la manera que se vio. había escuchado hablar de esa fiesta por que tengo conocidos por esos lugares, siempre me invitaron pero por una u otra razón nunca fui, bueno esto me sirvió para prestarle mas atención a las costumbres que se conservan en esos lugares del que formo parte y tratar de que resto de las personas lo conozcan, de las demás cosas que se mostraron ya tenia algo de conocimiento por que había escuchado hablar, en fin me gusto mucho el documental y espero que a los otros chicos también".

Carina Telli

"Grissinópoli" El País de los Grisines (Premio "Mejor Documental" VI Festival Nacional de Cine Documental 2004), de Darío Doria. Documental referido a la experiencia autogestionaria de obreros panaderos en una empresa recuperada:

"Trata sobre un grupo de trabajadores que a punto de quedar en la calle, deciden tomar la fábrica que esta quebrada económicamente. Ellos se ven muy perjudicados por la parte judicial y la parte laboral ya que además de la acostumbrada elaboración del producto, deben encargarse también de la parte comercial. Se producen fuertes discusiones en el ambiente interno dado que de obreros pasarían a trasformarse en empresarios, y no estaban preparados o formados para realizar dichas tareas. Esto se discute en varias asambleas. Al final logran poner fin a las discusiones y consiguen que les aprueben la ley de autogestión de la empresa en forma cooperativa".

Juan Manuel Cánepa

A mediados de año, durante un baile popular en la zona, este último tallerista acercó al coordinador una enciclopedia escolar ilustrada, expresando su indignación ante la publicación de una colorida foto que mostraba a un miembro de nuestros pueblos originarios cubriéndose el rostro e intentando evadir la cámara en forma evidente. El chico vinculó aquella imagen con una charla mantenida en el taller acerca de la antigua creencia indígena que supone que quien roba nuestra imagen nos roba el alma. Y con absoluta lucidez destacó la firma de la editorial: Telefónica de España. El proceso de autoafirmación cultural que proponíamos estaba en marcha. Y comenzaba a rendir sus primeros frutos.

Hacia el enclave más austral del incanato en pos de averiguarnos

Bastó con proponer a los talleristas un tema de indagación para que estos resolvieran interrogarse acerca de porqué eran provincianos extirpados y trasplantados de su lugar de origen.

En la segunda mitad del año, el Taller de Video Documental "Valles Calchaquíes", desarrollado a partir de un subsidio de la gobernación bonaerense concursado como Proyecto Adolescente, y constituido por 18 estudiantes de bachillerato, miembros todos de familias de escasos recursos, tomaba la decisión de trasladarse a Santiago del Estero con el fin de averiguar las causas profundas de su desarraigo. Una empresa, como se podrá apreciar, de neto corte existencial.

A partir de fijarse esa meta comenzaron a estudiar los orígenes, la flora, fauna, demografía, y los mitos del lugar escogido, así como a organizar paralelamente un viaje que prometía ser muy revelador.

Desde hace siglos el dominio imperial ha venido balcanizando a los pueblos de Nuestra América y organizado repúblicas funcionales a sus intereses. Al colonialismo externo, ejercido desde los centros de poder mundial, le han correspondido formas de colonialismo interno, generalmente sostenidas desde las capitales-puerto en detrimento de un interior sistemáticamente saqueado. Tal es la impronta que signa la relación entre Buenos Aires, la provincia más desarrollada y rica de nuestro país, y las empobrecidas provincias del norte, como Santiago del Estero, de todas, la que posee una tradición más ancestral. Así como hacia el centro "civilizado" predomina un pensamiento urbano de carácter científico y cosmopolita, la periferia "bárbara" atesora otro rural de carácter preponderantemente mágico y ligado a la cosmovisión de nuestros pueblos originarios. Así -y simplificando un tanto esa dicotomía- se advierte una cierta disposición de espera de soluciones providenciales en los conglomerados metropolitanos, así como una actitud de mayor desafío ante la adversidad en los enclaves más remotos y desvinculados del desarrollo, como si se tratara de una cultura del desahucio tácitamente confrontada con otra de la contingencia.
La provincia en la que se basaría el futuro documental constituyó la frontera sur del Imperio Inca. Fue fundada el 24 de diciembre de 1553 por Francisco de Aguirre. En 1721 recibió una significativa inmigración de esclavos africanos. En 1778 su principal producción eran cereales y quebracho. En 1990 su población (48% rural, 52% urbana) alcanzaba los 670.000 habitantes. Hoy los lugareños se dedican a la cría de cabras, burros, ovejas, chanchos. Y a la producción de telas y carbón. Los más viejos relatan historias del "Alma Mula", una mujer cuya conducta reñida con la moral la convirtió en un animal envuelto en llamas. También se habla del "Crespín", una mujer adúltera que se volvió pájaro. Al "Petiso" se lo describe como un niño que murió sin ser bautizado (como a todo duende de la región, se le atribuye una mano de hierro para castigar y otra de lana para acariciar). "La Salamanca", según los antiguos, es la puerta del infierno, y queda del lado norte de la laguna de los guanacos. Estas son algunas referencias de la riquísima mitología popular de la región. En la mayoría de los casos -como se advertirá- se trata de creencias sincréticas, que fusionan el imaginario del colonizador con el del colonizado
Capturando imágenes con una cámara cargada de sol
Merced a un desempeño relevante, las unidades de producción a cargo de la realización estuvieron bajo la responsabilidad de Carina Telli (20 años, registro principal), Juan Manuel Cánepa (17 años, backstage), Walter Carabajal (16 años, foto fija), y Natalia More (19 años, producción ejecutiva), todos bajo la coordinación general de quien escribe estas líneas.

No bien pisamos aquella tierra reseca y castigada por casi un año sin lluvias, carente de fluido eléctrico y de agua corriente, en pleno monte nos preocupó la idea de no poder recargar las baterías de nuestras cámaras. Pero en el comedor de la comunidad toconotec de San Antonio de Copo pudimos hacerlo, porque contaba con paneles solares. De tal modo, el astro que veneraron las culturas precolombinas nos brindó su energía para registrar la dolorosa verdad de Nuestra América.

Llegamos con la meditada decisión de no saquear voces ni imágenes, concientes de que sólo subordinando la mirada a la realidad logra uno subordinar la realidad a la mirada. Las transformaciones ocurridas delante y detrás de cámara no fueron pocas. Acaso baste citar un par de ejemplos para dar cuenta de su magnitud:

En cuanto a los lugareños que nos cedieron generosamente su testimonio, cabe destacar el caso de María, una humilde campesina de alrededor de 65 años que testimonió a cámara sentada junto a su marido bajo el alero de un rancho ubicado en pleno monte. Quizás el recuerdo de tantos hijos emigrados por la fuerza en procura de un horizonte más próspero dotó a su postura de un aire desgarbado, como de mujer vencida, que potenció el efecto de un discurso trabado por la indisimulable emoción. Esa actitud de aparente derrota fue variando lentamente a lo largo de la entrevista, a medida que la mujer consignaba los quehaceres que le permitían sobrevivir. Hasta que, ya totalmente erecta -y con altivez- dice llena de orgullo: "Y todo esto para mantener a mis nietos". De manera que, si la entrevista comienza con cierto clima fatalista, cuando pronuncia esa frase ya exhibe sin tapujos la humilde dignidad de una mujer pobre.

En cuanto a los talleristas que adquirieron una noción de pertenencia cultural más profunda que la que los vincula con su lugar de residencia, cabe destacar el caso de una estudiante que en Buenos Aires -acaso por pudor ante la lógica racional urbana- no se atrevió a aludir frente a cámaras a sus temores de infancia generados por el citado mito de El Alma Mula, mientras que ya en el terruño natal constató que tal referencia es moneda corriente para explicar ciertos males que carecen de explicación aparente.

En resumen, si algún cambio profundo experimentó el taller en su conjunto, fue el de reconocerse UNOS en su lugar de origen. Y OTROS en el de residencia.
El resultado final de tan rica experiencia -que convalida la idea de que el documental constituye una excelente herramienta para reflexionar sobre la identidad cultural- es un filme de 36' íntegramente realizado en formato digital, y bautizado "Santiagueños, dentro y fuera del pago". Este desafío de viajar hacia las napas más profundas de una cultura, encarado por nuestro taller, acaba de ser reconocido con una Plaqueta de Honor en el VII Festival Nacional de Cine y Video Documental. Y realmente lo merece, como todo ser o grupo humano dispuesto a trascender sus propias fronteras con el fin de revelarse.-
Noviembre 2005.
Jorge Falcone






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Movimiento de Documentalistas - Argentina - 2002
   

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